10 RAZONES (DE PESO) PARA NO LEER A DORA CAMPOS. Mikel Osma.
- raminavictrix
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.- NO LEA USTED A DORA CAMPOS si no puede convivir con la incertidumbre. Si comulga con expresiones populares como “al pan, pan y al vino, vino”, “las cosas claras y el chocolate espeso” o “blanco y en botella…” pues, no es binaria la mente de Dora. Hermanada con Jan Lukasiewicz sigue una lógica plurivalente, polivalente, de infinitos valores al servicio de una concepción indeterminada de “futuros contingentes” sin servidumbre a verdades monolíticas, con mensajes cortos e incluso independientes. Como el gato de Schrödinger que está vivo y muerto al mismo tiempo, Dora Campos es nieto y nieta, mujer y hombre, maestra y alumna, activa, receptiva y proactiva al mismo tiempo, y responde y cuestiona a la vez sin concluir, pues las conclusiones son, como afirmaba Pío Baroja, para los mentecatos.
2.- No lea usted a Dora Campos si considera que una obra bien hecha requiere de un autor de método estricto, concreto lugar de trabajo, horarios fijos… Si apoya el lema “que la inspiración me pille trabajando” no lea a esta autora, porque Dora escribe a la luz de la luna, y a veces se baña de noche en la bahía, desnuda según dicen algunas malas lenguas, para contemplar su propio reflejo en las aguas, afinar algunos versos o beber de los vientos nuevas palabras, que más tarde engarzará como un buen orfebre. Caos sin orden, pero con concierto. Como las fugas de Bach, alcanzando un perfecto equilibrio asimétrico, a través de la tensión entre la irregularidad de los detalles y la desigual distribución de voces o versos, donde sin embargo, la estructura global del poema alcanza una cohesión y balance perfectos.
3.- Si presenta usted una excesiva propensión a la limpieza y al orden doméstico, no lea a Dora Campos, pues en su hogar, después de cada lectura, en pasillos, rincones, aparadores… aparecerán inexorablemente arena y piedras, hojarasca, bayas silvestres, insectos voladores, restos de pequeñas criaturas, hasta incluso, colas de caballo. No conseguirá eliminar de su domicilio un persistente olor a bosque durante bastantes días.
4.- No lea usted a Dora Campos si tiene por costumbre arrinconar en su librería para siempre, los libros ya leídos. Porque como ya advirtió Heráclito de Éfeso, nunca te sumergirás dos veces en el mismo poemario de Dora, porque tanto tú como el poemario serás el mismo y distinto. Poesía caleidoscópica, donde además la utilización o ausencia de signos de puntuación, favorece que sea el lector o lectora quien los coloque en igual o distinto lugar, en un juego interactivo entre sintaxis y semántica. Poesía caleidoscópica que demanda múltiples abordajes.
5.- No lea usted a Dora Campos si considera que el feminismo es ajeno o contrario a lo femenino, a lo dulce, a lo sutil, al sosiego y generosidad de doulas y matronas, porque el feminismo de Dora es tan natural como ella misma: es armónico, hospitalario, conciliador. Con Dora, tal vez quepa cambiar el sufijo -ismo por el sustantivo istmo, elemento de nexo y conexión entre mares o continentes, sin choques de 2 placas ni convulsiones tectónicas. El erotismo de estas Colas de Cereza se basa en sugerir, en decir sin nombrar, algo similar a como nos decía Juan de Yepes “un no saber sabiendo”. Deseo, entrega, amor tanto en el lector/a como en la autora, cuando me imagino, estaba gestando y pariendo estos poemas.
6.- No lea usted a Dora Campos si le gusta lo barroco, lo retórico, lo redundante. No hallará ni en la carne roja de estas cerezas ni en sus verdes y umbilicales colas, versos prescindibles ni versos-puente. Simplemente, no existen. No cabe tala de versos, ni aún somera poda de retoños, chupones, ni ramas torcidas. Como Blas de Otero, no escribirá Dora Campos una sílaba que no sea necesaria. Cada verso encierra una estrofa (por otra parte inexistentes) cada poema, aporta entreverado un poemario. No hay ganga: todo es veta mineral de alto valor.
7.- No lea usted a Dora Campos si gusta de escritores/as célebres, famosos, premiados, de prestigio…si prefiere personajes públicos o “personalidades” que personas. Dora es lo opuesto a la petulancia. Dora sabe escuchar de verdad, aminorando su ego, con generosidad, en cuerpo y alma, como se ha de escuchar. Nada más penoso que alguien cuyo ego levita por encima de sus propios versos. Poeta es el que se borra, dijo un joven poeta español. Dora, respira humanidad.
8.- Octava razón para no leer a Dora Campos Nieto: Si a usted le tranquiliza ubicar “correctamente “ a un o una poeta en movimientos, escuelas, generaciones… . Aunque es cierto, como afirma el profesor y poeta Imanol Gómez Martín, que “el contagio poético existe”, y aunque Dora tiene sus familias y sus genialogías, -que como indica el propio nombre, vienen grabadas en su adn mitocondrial- capta, recoge, transcribe, siente y da forma, en clave Dora Campos. Voz poética propia.
9. No lea usted a Dora Campos si busca respuestas. ¿Usted para quién no escribe? Preguntaron en una entrevista a Soledad Puértolas. “Para los que buscan respuestas” respondió la escritora. Poco o nada se cierra con Dora, más bien se abren: ventanas, puertas, galerías, troneras… porque su poesía se abre a la vida. Poesía de aire y luz. Pero también de tierra, y trasfondo social. De belleza arrebatadora. ¿Ejemplos? Versos de este poemario, como: Las cosas necesarias son silenciosas, así la suave piel humana, por donde el mundo pasa o La voluntad de vida choca con la intemperie de lo solo. O también Qué joven la tristeza y qué sabia la alegría o por ejemplo, lleva toda la vida hacerse desierto.
10.- No lea usted a Dora Campos si elige la especialización a ultranza y lo tecnocrático como regidores del mundo. Dora bebe de la Sociología, el Trabajo Social, la Antropología, la Psicología y psicoanálisis, la Neurociencia, las Ciencias Naturales, y por supuesto la literatura, la poesía, la lírica, el arte… Dora renacentista. Dora o el paradigma de la saludable y fecunda transversalidad. Pacífica guerrera, cuyo yo poético genuino y profundo, casa con la hermosa definición de María Zambrano: “poeta es el hombre (o la mujer…) en cuyos hombros anidan los pájaros”.
Extracto del cuerpo central de la presentación de Mikel Osma a Dora Campos y su poemario COLAS DE CEREZA en La Vorágine en Santander, el viernes 14 de agosto de 2026.



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