LAS IDAS Y VENIDAS. Un poema de Marina Gurruchaga
raminavictrix
2 oct
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Ahora, junto a este mar,
me acuerdo del tuyo.
Y del pasillo que acababa en los acantilados
de un cristal azul, porque a un alcalde
se le ocurrió enjuagar con el mar
el cabello algo sucio de la ciudad.
Y recuerdo también
las amigas indóciles que tenías,
sus vinos y sus cigarros
que sacaban de bolsos repletos,
cuando imaginaban que eran de izquierdas y te lo contaban,
mirando fijamente desde unos ojos pintados
para nadie en particular.
Esas idas y venidas,
Un trabajo regular,
los viajes en verano
y, obligadas, la familia en el invierno.
Así se pasó la vida.
Una buena vida.



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