"En el autobús", un relato de Liber Ansola
- raminavictrix
- 14 mar 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 15 mar 2025

Fotografía de Vicente Ansola
Me pareció ver un hombre en el reflejo de la puerta de cristal, pero era solo una bolsa de plástico volando en el viento. Me acuerdo de que dijo que no quería tener nada que ver conmigo, dijo que yo estaba loca. ¿Tendrá razón? Sé que no lo decía en serio, pero, de repente, existir me ha dado un miedo horrible. ¿Por qué no habrá cinturones en los asientos? Además, están sucísimos. Hay chicles y palomitas pegados en el asiento. Un hombre en la radio dijo una vez que la palomita es la cristalización de una explosión y desde entonces me parece lo más bonito que he oído nunca. En frente de mí, un chico lleva un gorro con la cara de Pikachu y con sus orejas puntiagudas. Dos mujeres discuten acerca de si se puede llevar bikini en una playa nudista o no. Una de ellas se levanta y la otra le hace un cumplido sobre su outfit. Han parado de discutir. Entra un hombre con dos maletas muy grandes. Me pregunto cuánto se quedarán y cuánto pesan. Yo ya nunca uso maletas. Dejé de usarlas hace años y empecé a empaquetar mis cosas en cajas de cartón. Las tenía que pesar antes de enviarlas a casa. Ahora estoy en casa y mi maleta está siempre en el armario. El cartón también prende mejor. El conductor se pone a gritar a las señoras que están de cháchara en mitad del pasillo, bloqueando el paso, hablando de Custo Barcelo y Ralph Lauren. Pues tampoco visten tan bien, pienso. Me acuerdo de la playa y del mar. Él está de pie en la arena, yo tumbada a sus pies. Él deja que el sol seque las gotas saladas de su espalda, las mías ruedan por mi cara hasta mi boca. Tengo sed. El agua en mi bolso se ha convertido en sopa. No soportaría ver un fideo flotando a la deriva en la botella. No debo acordarme de la playa ni del mar. Una medusa puede picarte o no, depende de tu suerte. Yo no tengo nada de suerte. Si le volviese a ver, le diría que se fuese al infierno. 30º. Yo estoy en el infierno, pero no estoy loca. Me gustaría zambullirme en el agua lejos de casa. Cuando me bajé del autobús la ciudad olía como el chorizo en un bocadillo. Fue entonces cuando, tras la puerta de cristal, pensé que había visto a un hombre, pero resultó que era solo una bolsa de plástico.



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